Triunfo sin clamor

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Crónica de la novena corrida de la Temporada Grande en la Plaza México

Hay veces que los triunfos son apoteósicos y llenos de magia como sucedió ayer. Y hay veces que los toreros por más que se esfuercen y estén correctos e incluso logren triunfar, esos triunfos no tienen la resonancia esperada.  Podemos aclarar que Adame ha logrado solventar la tarde de hoy que le suponía el mayor reto de su aún joven carrera. Pero también podemos afirmar que ni remotamente era lo que Joselito soñaba desde que se vio anunciado solo ante seis toros en la plaza más grande del mundo.  Estamos seguros que hoy Joselito se puede ir tranquilo pero definitivamente no contento con lo sucedido porque lo de hoy lo podemos resumir como un triunfo sin clamor.

El que abrió plaza se llamó “Siempre Fiel” de la ganadería de San Isidro y cuyo mejor lado fue el izquierdo. Por ese lado el astado era pronto y con cierto recorrido pero un tanto deslucido. Por el derecho la embestida era muy corta y con la cabeza alta por lo que Joselito por ahí no lo intentó. Por el lado natural existieron muletazos correctos y con cierta dimensión pero el ambiente estaba todavía un tanto frío por lo que la labor no tuvo la mayor repercusión.

El toreo más significativo de la tarde vino con “Mexicano” de Teófilo Gómez, ganadería que no estaba anunciada en el cartel pero a la que otra vez le salió un toro noble y apto para el lucimiento. Después de un quite por chicuelinas, Adame inició su trasteo con una rodilla en pie y corriendo la mano con garbo. Con la diestra inició la faena pero los cites eran muy bruscos y molestaban al burel. Con la izquierda, Joselito comenzó a hacer los toques con mayor gentileza y suavidad. El pleito se convirtió en baile y el de Teófilo lo agradecía. Por ese mismo pitón izquierdo vino el cénit de la tarde cuando Joselito le endilgó tres tandas largas y templadas. La primera sobre todo donde “Mexicano” se tragó hasta 7 naturales y el remate. Tras el acero se fue Adame dejando una estocada caída para cortar dos orejas cuando una era más que suficiente.

“Vencedor” de Cieneguillas que tampoco estuvo anunciado en el cartel fue devuelto porque se lastimó los cuartos delanteros al brincar al callejón lo que enardeció aún más las protestas por su mal trapío.

Debido a esto tuvo que salir en tercero bis “Ventilador” de Montecristo que fue un manso de libro. El criado por Germán Mercado salía suelto, rascaba en la arena, le volteó la cara al caballo,  se dolió en  varas y en banderillas y no tenía un solo pase. A Joselito no le quedó más que abreviar y retirarse a esperar lo siguiente.

Como cuarto fue sorteado otro toro de un hierro no anunciado: Villa Carmela y que se llamó “Premio Nacional”. Muy distante de hacer honor a su nombre el toro se las pensaba mucho para embestir y cuando lo hacía, otorgaba arreones o medias embestidas con las cuales era imposible hacer el toreo.

Cuando la tarde se ponía cuesta arriba, Joselito tuvo que echar toda la carne al asador ante “Perlito” de Montecristo. Adame se fue a porta gayola para calentar el ambiente. Ejecutó zapopinas de poco lucimiento y banderilleó con más intensidad que efectividad. El de Montecristo perdía las manos constantemente y era deslucido en la embestida. Pero por el izquierdo era un poquito más claro y por ese lado apostó Joselito para realizar una faena eléctrica pero efectiva. En muletazos de ida y vuelta, Adame exaltó a un público ávido de emociones. Mató recibiendo dejando una entera trasera y le fue concedido un trofeo que decora un poco el “marcador

El que cerró plaza fue de la ganadería queretana de Barralva. Anunciado como “Tapa vocas” (sic) y de imponente presencia, el astado no pudo reafirmar eso de que “las hechuras no mienten”. Debilito era el de Barralva por lo que José lo debía torear a media altura. Por más que lo ayudaba solo medias embestidas lograba terminar el astado, además pronto se quedó sin gas por lo que no hubo materia para redondear la encerrona. El hidrocálido se puso pesado con la toledana y para colmo en este turno tuvo que retirarse al burladero entre abucheos.

Así que con tres orejas en la espuerta, pero sin la faena soñada y sin el clamor esperado, Joselito Adame se retiró de la plaza tranquilo pero con el vacío de un triunfo sin clamor.

 

Ficha Técnica: En tarde agradable y ante unas 15,000 personas se lidiaron 6 toros de distintas ganaderías. Todos en distinto tipo y juego, destacando por su nobleza y recorrido el segundo de la tarde de la ganadería de Teófilo Gómez. Se desmonteró Gustavo Campos en el tercero de la tarde por sendos pares de banderillas.

 

Joselito Adame (blanco y oro): silencio, dos orejas, silencio, silencio, oreja y pitos tras aviso

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Author: Luis Ortega

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