Petardo ganadero

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Crónica de la onceava corrida de la Temporada Grande en la Plaza México.
Tras el receso de más de un mes que vivió la capital mexicana, hoy regresábamos a la Monumental Plaza de Toros México a presenciar uno de los carteles más redondos que ha confeccionado la nueva administración en este ciclo 2016-2017. Y es que la presencia de una figura del toreo como lo es Miguel Ángel Perera, acartelado con dos de las principales cartas de la baraja taurina mexicana, como son Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti, no hacían más que ilusionar a la afición después de la ya mencionada espera. Y si a esto le añadíamos que regresaba una de las ganaderías con mayor prestigio de la última década, como lo es Montecristo de Don Germán Mercado Lamm, hacían que en esta tarde, retratarse en la taquilla del embudo de Insurgentes fuera casi una obligación.
Lamentablemente, conforme fueron desfilando los astados, esa expectación fue-como dice el viejo adagio taurino-convirtiéndose en decepción, ya que el encierro enviado por Don Germán nulificó cualquier posibilidad de triunfo. Y Mercado Lamm deberá estar preocupado, porque con los de hoy, más el de la encerrona de Joselito Adame en la corrida guadalupana, que fue un manso de libro, esta temporada le han salido siete toros que definitivamente no dejarán muy contento a su criador, que tendrá que apretar tuercas para mantener a su divisa con el abolengo acostumbrado.
Abrió plaza “Español” que de salida resultó templadito en el capote. El recibo capotero de Perera en los medios, fue emocionante por la quietud, originalidad, garbo y belleza que le impuso al lance citando con el envés del percal simulando una tafallera pero despidiendo por bajo simulando como una trincherilla combinada con desdén. Lo que parecía una embestida templada se convirtió en debilidad al máximo. El toro no permitió a Miguel Ángel explotar sus cualidades. Después de perder el ayudado y dejarlo en la arena, algunos naturales con trazo por ambos lados caldeaban el ánimo pero la debilidad del toro enfrió todo.

Tampoco “Azucarero” que salió en cuarto lugar le brindó opción alguna al extremeño. Perera lo intentó pero era imposible sacar agua de esa piedra, así que se retiró al burladero pasando casi inédito en ésta, su segunda aparición de la temporada.

El que más cerca estuvo del triunfo fue Juan Pablo Sánchez. El primero de su lote se llamó “Venadito”. Éste tenía la misma debilidad pero un poco más de voluntad que el primero de la tarde. Como Venadito no se empleaba como debía, Juan Pablo apostó por reducir espacios para arrancarle muletazos (a un burel que no los tenía) tan templados como los que Sánchez acostumbra. Algunos cambiados por la espalda se ligaban con muletazos, pero la debilidad del toro no permitía más. Aun así, la faena fue maciza y el hidrocálido logró convencer al cónclave y de no ser porque falló con la toledana, una oreja hubiese ido a parar a su espuerta. .

Sorteó en quinto lugar a “Reflexión” con el que Juan Pablo volvió a demostrar su valía. El toro era tardo y deslucido (de la debilidad ya mejor no hablamos). Como se quedaba corto en la embestida, los tobillos de Juan Pablo quedaban a merced del toro y en uno de esos le echó mano para hacerlo volar por los aires. Afortunadamente todo quedó en susto y ahí vino lo mejor da la tarde. Un Juan Pablo sereno, regresó a la cara del de Montecristo para endilgarle sabrosos naturales que echaban a andar una tediosa tarde. Un milimétrico cambiado por la espalda y después una rotunda tanda por la derecha perfectamente adornada con el de La Firma, nos volvieron a mostrar que Juan Pablo Sánchez es un torero para figurar en los carteles principales. Otra vez perdió la oreja por pinchar y lo que pudo haber sido una tarde de dos orejas terminó en poco.

Diego Silveti naufragó en la tarde un mucho por los toros de Montecristo y otro poco porque el continuador de la centenaria dinastía no termina por romper y situarse en el sitio que sus antecesores sí lograron. “Malagueño” salió como tercero de la tarde, y aunque tenía un punto más de tranco que sus hermanos, la poca clase del burel imposibilitaron todo. Silveti estuvo dispuesto pero sin poder cuajar una buena tanda un tanto por lo despegado y otro por la deslucida embestida del enemigo.

Cerró plaza “Nueva Etapa” que fue el toro que, a pesar de haberse comportado más manso de salida que sus hermanos, fue el que más empujó en el caballo. Diego quitó con muy ceñidas pero poco lucidas gaoneras. Con la muleta, también “Malagueño” tenía más motor que los demás, Diego no se entendió y lo notamos por debajo de un burel que sin ser fácil mostró un poco más que los cinco anteriores. Tarde de interrogantes para el menor de los Silveti que deberá resolver las mismas antes de que el carro se le vaya.

Y así, después de seis toros que desfilaron sin brindar opciones y en una tarde que mereció más, se consumó el petardo ganadero.

Ficha Técnica: En tarde agradable y antes unas 6,000 personas, se lidiaron seis toros de Montecristo correctos de presentación pero muy débiles y de muy mal juego.
Miguel Ángel Perera (sangre de toro y oro): Silencio y silencio.
Juan Pablo Sánchez (lila y oro): al tercio y silencio
Diego Silveti: (turquesa y oro): silencio y silencio

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Author: Luis Ortega

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