Cuando la desesperación se torna en preocupación

toro-julian-handam

Crónica de la sexta corrida de la Temporada Grande en La Plaza México

El encierro enviado por Julián Hamdam para esta sexta corrida de la temporada fue por decir poco: desesperante.  Pero cuando volteamos hacia atrás la sensación es de preocupación cuando no podemos responder a una sola pregunta: ¿No habrá en el campo bravo mexicano un toro que reúna las características necesarias para levantar La Fiesta?

Preocupante, demasiado preocupante se empieza a tornar, porque de las seis corridas que llevamos no ha salido por la puerta de toriles un solo toro que realmente revalide aquella antigua máxima de que el toro bravo mexicano es (o era) el mejor del mundo.

A pesar de todo, Juan Pablo Sánchez pudo reafirmar que en él tenemos una de las cartas más sólidas de la baraja mexicana y que merece un papel más protagónico en los futuros carteles que la empresa confeccione. El hidrocálido fue el triunfador de la tarde al tumbarle una oreja al primero de su lote.

“A flor de piel” le correspondió como primero de su lote. Fue un toro muy débil al que solo le señalaron el puyazo. Aun así, saliendo del caballo perdió las manos tal como lo hizo en el tercio de banderillas. Pero Juan Pablo supo ponerse en el sitio exacto para iniciar la faena. Fue necesario un poco de paciencia y de tocar al toro con sutileza para que el burel empezara a regalar embestidas pastueñas pero con las que el torero se sintió cómodo. Por ambos lados se prodigaba Juan Pablo en muletazos tan lentos como templados. Faena sólida que le revalida como uno de los punteros.

El quinto de la tarde tuvo demasiados defectos que le cerraron a Sánchez la posibilidad abrir a puerta grande.

El extremeño Miguel Ángel Perera regresaba al embudo capitalino después de un año de ausencia y salió muy dispuesto a reencontrarse con una afición que le estima y le valora. No fue la tarde que esperaba pero al menos en su primero pudo ofrecer un poco de su toreo. Le tocó en el abreplaza el único toro medianamente apto para el lucimiento. El burel era noble y fijo pero le faltaba un punto de fuerza por lo que embestía a media altura, además, duró muy poco. Un par de buenas tandas por la derecha fueron las que pudo ejecutar el de La Puebla de Prior. Muletazos templados y con mando ejecutó Perera mientras duró el animal. Al coger la muleta por la izquierda el toro no se empleó igual ya que se colaba por dentro. Cuando regresó por la derecha el toro ya no tuvo fuerzas para emplearse y entonces Perera tuvo que meterse entre pitones. Terrenos prohibidos pisó el pacense y tragó tanto que emocionó al público. Una vuelta al ruedo fue un justo premio a su labor.

El que le correspondió como cuarto de la tarde fue extrañamente regresado después de ser picado e incluso banderilleado en una ocasión. El toro no demostraba ninguna cualidad pero tampoco un motivo claro para ser devuelto. Aun así, Jorge Ramos cedió ante las protestas del público.

El 4o bis de salida parecía tener fuelle, de hecho con el capote regaló dos embestidas de calidad donde Perera dibujó bellas verónicas pero al querer dar la tercera, el toro se paró y no volvió a ser el mismo. El inició de muleta con péndulos nos hizo albergar falsas esperanzas que con el inicio de la primera tanda por derechazos desaparecieron. Con la cabeza por las nubes y escupiéndose de la suerte embestía el criado por Hamdam. Por el izquierdo se colaba. Infumable enemigo para el de Badajoz que se fue en silencio.

También regresó Fermín Espinosa “Armillita IV” después de sus tres comparecencias de la temporada anterior. La verdad es que el lote que le correspondió no dio una sola oportunidad de triunfo y aun así el público se metió con él.  El problema es que Fermín sin ser un mal torero es un torero que no dice nada, es un torero tan frío como el témpano y después de verlo tantas veces en tan poco tiempo y sin ningún resultado alentador, el público ya no le tiene paciencia. La cruda realidad es que el público de La México ya no lo quiere ver.

Entrada la noche y con las agujas del reloj apuntando casi las 8 de la noche, nos retirábamos de la plaza con ese sentido de desesperación acumulada que ya se convierte en preocupación.

 

Ficha Técnica: En tarde muy fría y ante una pobre entrada de unas 3,000 personas se lidiaron seis toros de Julián Hamdam, correctos de presentación salvo el sexto que fue anovillado. Los seis brindaron un juego muy pobre prevaleciendo siempre la falta de fuerza y la mansedumbre

Miguel Ángel Perera (verde olivo y oro): vuelta al ruedo y silencio

Juan Pablo Sánchez (azul noche y oro): oreja y silencio

Fermín Espinosa Armillita IV (tabaco y oro): abucheos y silencio

 

Compartir...Email this to someoneShare on Google+Share on FacebookTweet about this on Twitter

Acerca de 

Author: Luis Ortega

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.