Las montañas no mienten parte 2

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Siendo honesto, escribo esto con el corazón medio maltrecho.

Como usted amable lector seguramente sabrá, hay pruebas irrefutables dadas a conocer por la Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (USADA por sus siglas) de que Lance Armstrong consumió sustancias prohibidas que le ayudaron a conseguir sus triunfos en la Tour de Francia, Juegos Olímpicos, y en los eventos ciclistas más importantes del orbe.

Incluso esta semana Armstrong renunció a la presidencia de Livestrong, la fundación que el mismo organizó hace 15 años. Horas después, Nike anunció que no pensaba patrocinar más al atleta que simplemente le dio otra dimensión al ciclismo, sobre todo por el interés que generó a nivel global. El próximo lunes, la unión Ciclista Internacional (UCI) dará a conocer su postura en torno el caso.

Me llamó la atención el comunicado dado a conocer por la firma de la palomita en donde decía que Lance los engañó una década entera. Pues si nos engaño a todos. Todo hace indicar que así fue.

Lo que molesta es la hipocresía.

Vamos por partes.

Los ciclistas. ¿Por qué callaron tanto tiempo? ¿Por qué alimentar una mentira, un engaño durante tanto tiempo? Por qué no desde el primer día, decir: señores, yo no quiero formar parte de esto.

¿Por qué? Por los malditos intereses. Por los mismos intereses que ahora los motivan a escribir libros y contar con lujo de detalles como se dopaban. Claro, crónicas que les han llevado a ganar una buena cantidad de dólares y escribir un best seller de cuarta, como básicamente todos los bests sellers.

Los patrocinadores. ¿Es en serio que no sabían nada? ¿Nada? Ni un rumor, ni una versión que les llevará a reflexionar sobre su patrocinio. Investigar un poco y a la primera duda, desmarcarse del atleta en cuestión. Algunos patrocinadores lo abandonaron, sólo cuando las evidencias fueron irrefutables. Antes, claro, aprovecharon para generar unos cuantos millones de dólares. Bastantes diría yo. Desde el punto de vista empresarial, es perfectamente entendible: hay que cuidar la imagen. Desde el punto de vista humano, una vergüenza. Para ya se sabe, esa es la naturaleza de las transnacionales desde que el mundo es mundo.

La Unión Ciclista Internacional que se ha hecho de la vista gorda a decir de los reportes de la USADA. Cierto, se han hecho esfuerzos, pero evidentemente no han sido suficientes. Hace unos días el New York Times, publicaba la lista de los ciclistas que han estado en el Top Ten desde 1998 en la Tour de Francia y un tercio de ellos han aceptado haber consumido alguna sustancia prohibida o estar de alguna forma involucrado en escándalos de dopaje. ¿Vaya cifra no?

Por eso mismo digo, escribo esto con el corazón maltrecho.

Para terminar. Seguiré admirando hasta el final de mis días al Lance Armstrong que regresó del cáncer, lo venció y decidió volverse a subir a la bicicleta. Al Lance Armstrong que se dopó, no. Ya no.

Las montañas, no mienten. Los ciclistas (algunos, no todos), patrocinadores, UCI, si, si mienten.

Por @elancheyta

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Socialisté. Pensador en Básico.mx. Humanista. Águila. Esperando que Temo esté dirigiendo la Selección Nacional.

Author: Alberto Cruz

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