Una tregua para Jordan

jordan

10 años y seis meses después

Ya pasaron más de 10 años.

Para ser exactos, 10 años y 6 días.

Fue en Atlanta, Georgia. Un chico de apenas 21 años de edad, con una grabadora inmensa de cassette marca Panasonic (que ahora luce ridícula ante lo minimalista de los aparatos para almacenar las voces) buscaba desesperadamente la mesa en la que supuestamente Michael Jordan atendería a los medios de comunicación en el llamado día de medios en el Juego de Estrellas de la NBA y tal vez anunciaría de una vez por todas su retiro de las duelas.

Preguntó por todos lados. Ahí estaban grandes figuras de la talla de Yao Ming, Shaquille O´Neal, Vince Carter, Kevin Garnett, Jason Kidd, Steve Nash, Dirk Nowitzky, entre otros. Todos rodeados por una impresionante cantidad de cámaras, micrófonos, para obtener sus impresiones. De MJ ni sus luces. Un experimentado periodista lo desengañó. Le dijo que Jordan obviaba el día de medios y aceptaba sin ningún problema la multa a la que se hacía acreedor por no tener contacto con la prensa.

El rumor se esparció como reguero de pólvora. A la vieja usanza, de boca en boca. Los rectángulos de 140 caracteres aún no figuraban. Michael Jordan daría una conferencia de prensa en un auditorio dentro de la misma arena para anunciar su adiós definitivo de las duelas tras haber ganado 6 títulos de la NBA, un medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, pero básicamente después de haber llevado el deporte ráfaga a otro nivel, a un nivel global, dándole continuidad a lo hecho por Larry Bird y Magic Johnson en los 80’s.

El chico de 21 años de edad siempre preguntaba. Incluso si hubiese tenido que levantarse en ese auditorio repleto de periodistas de todos los rincones del orbe, no le hubiera importado. Pero no pudo. Escuchó atentamente todas y cada una de las palabras de su ídolo. Antes de reportero, era un gran fanático de Michael Jordan, incluso cuando su padre, gran aficionado al básquetbol y a los deportes, le aseguró en aquélla final ante los Lakers que el mejor jugador del mundo se llamaba Magic Johnson y no el tal Michael Jordan de un equipo sin tradición como Chicago. Los rumores eran ciertos. Incluso para el entonces jugador de Washington, el momento había llegado. Era momento de pasarle la estafeta a jugadores como Vince Carter (que nunca cumplió las expectactivas) o Kobe Bryant (que a diferencia de Carter, al menos ha sido comparado con el propio Jordan).Un tal Lebron James aún no figuraba.

Han pasado 10 años y 6 días. Este fin de semana se celebra una edición más del Juego de Estrellas de la NBA en la ciudad de Houston y afortunadamente coincide con el cumpleaños 50 del jugador de básquetbol más grande, más dominante, en la historia de este deporte.

Los rumores (esta vez sí contenidos en rectángulos de 140 caracteres) indican que Jordan podría jugar unos cuantos minutos a manera de homenaje (seguramente con la Conferencia del Este), o bien que la NBA le entregará un reconocimiento en el medio tiempo del mismo partido.

Causa un poco de morbo en qué condiciones estará “Su Majestad”. Si tendrá la capacidad físico-atlética para clavar el balón, dribal o ejecutar sus jump-shots (tiros en suspensión). Da igual. Cierto, el tiempo no perdona, aunque al menos por unos minutos, por unos instantes, valdría la pena que le dé un pequeña tregua a Air Mike.

Por cierto, ese reportero de 21 años de edad con su gigantesca grabadora, era yo.

P.D. Este columna está dedicada a Jorge Plascencia, a quién acompañe en esa cobertura y que hace poco cumplió años de haber pasado a mejor vida.

 

 

 

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Author: Daniel Ancheyta

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